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Howard Carter

4 de noviembre de 1922. Howard Carter, tras 15 años de trabajo en Egipto consigue hacer realidad uno de los sueños de cualquier egiptólogo, encontrar la tumba de un faraón con todos sus tesoros. Gracias a la financiación del mecenas británico Lord George Herbert de Carnarvon encuentran las escaleras que llevan a la puerta de la tumba con sus sellos originales. El 26 de noviembre y con la presencia de la familia de Lord Carnarvon se hizo el famoso agujero por el que Carter se asomó e introdujo una vela viendo “cosas maravillosas”. Tras catalogar todos los objetos de las cámaras anteriores llegó a la cámara real donde descargaba el sarcófago de un joven faraón: Tutankhamon.

Pocos días antes de encontrar las escaleras, un canario que llevaba a todas partes Carter fue devorado por una cobra. No sería nada extraño sino fuera porque los trabajadores lo tomaron como una señal, una señal fatal. La cobra representa a la Diosa Uadyet, protectora del faraón.

Lord Carnarvon

Cinco meses después, el 4 de abril de 1923 Lord Carnarvon fallece a causa de una neumonía fulminante ocasionada por la picadura de un mosquito. Curiosamente, en el lugar de la picadura Tutankhamon tenía una herida. Su hermano Aubrey Herbert, también presente en la apertura de la cámara real, muere inexplicablemente en septiembre a su llegada a Londres.

Para 1929, eran ya 16 las personas relacionadas con el descubrimiento de la tumba que habían fallecido. Arthur Mace, el hombre que dio el último golpe al muro de la cámara real murió en El Cairo sin ninguna explicación médica. Sir Douglas Reid, que fue el encargado de radografiar la momia de Tutankhamon enfermó y volvió a Suiza para morir dos meses después. La secretaria de Howard Carter falleció de un infarto y su padre se suicidó al enterarse. Un profesor canadiense que estudió la tumba junto a Carter falleció de un ataque cerebral cuando volvió a El Cairo. George Jay Gould, amigo de Carnarvon que visitó la tumba murió después de visitarla por un resfriado que derivó en una neumonía. Richard Bethell, uno de los ayudantes que clasificó los tesoros se suicidó. Al poco, su padre también se suicidó, en su dormitorio tenía un jarrón encontrado en la tumba.

A estas alturas la prensa sensacionalista ya hablaba de La Maldición de Tutankhamon, incluso Sir Arthur Conan Doyle se declaró creyente de esta maldición. Muchos textos se basaban en el episodio del canario y la cobra y a que supuestamente Carter encontró en la recámara una ostracón de arcilla con una inscripción maldita.

«La muerte golpeará con sus alas a aquel que turbe el reposo del faraón».

En la década de los 60 y 70 reapareció la maldición a los medios de comunicación. Durante esa época algunas piezas se trasladaron a exposiciones temporales por diferentes museos europeos. Los directores del museo murieron poco después de aprobar los traslados. La última víctima de la maldición fue el actor Ian McShane (Judas Iscariote en la película “Jesús de Nazareth”, falleció de accidente de tráfico mientras rodaba una película sobre la supuesta maldición.

Por su parte los científicos prefieren apuntar a otras teorías. Por ejemplo a los insectos o bacterias presentes en la tumba que podrían haber acelerado la ya de por si sola delicada salud de Lord Carnarvon. Otro estudio, demostró que las momias antiguas pueden portar Aspergillus Níger y Aspergillus flavus, dos tipos de moho que ocasionan reacciones alérgicas que van de una simple congestión nasal a una hemorragia pulmonar.

Howard Carter, el principal implicado enla supuesta maldición murió en 1939 a los 64 años de edad de muerte natural, 17 años después de descubrir la tumba. Cuando le preguntaban sobre la maldición solía contestar:

“Todo espíritu de comprensión inteligente se halla ausente de esas estúpidas ideas”

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