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Cosme Damián Churruca y Elorza era el nombre de nuestro protagonista, un personaje que demostró valentía y osadía en la batalla además de ser un reconocido científico.

Cosme Damián Churruca y Elorza

Cosme Damián Churruca y Elorza

Nacido en Motrico (Guipuzcoa) el 27 de septiembre de 1761. Era hijo del alcalde y hermano menor de un héroe de la Guerra de la Independencia, abogado y filólogo: Julián Baldomero de Churruca. A pesar de que en un principio estudió para ser sacerdote bien pronto despertó una gran pasión por el mar matriculándose en la academia de Cádiz a la edad de 15 años. Con 17 años se graduó como alférez de fragata en la academia de Ferrol. Su primera misión militar fue el asedio a Gran Bretaña por parte de una alianza franco-española.

En 1781 participó en el asedio a Gibraltar aprovechando la derrota inglesa en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos, destacando por su valentía socorriendo y apagando los incendios de los buques y baterías flotantes entre un diluvio de metralla y explosiones. La Armada Española no consiguió su objetivo y fue derrotada.

De 1783 a 1788 se dedicó a los estudios de matemáticas, mecánica y astronomía. Ese mismo año se embarcó en una expedición científica junto a Antonio de Córdova y Ciriaco Cevallos a bordo de los paquebotes Santa Casilda y Santa Eulalia, realizando las labores de cartografía y observaciones astronómicas del Estrecho de Magallanes. En esta expedición sufrió los síntomas del escorbuto y aunque no fueron a más le dejó marcas para el resto de su vida.

Estatua de Churruca en Motrico

Estatua de Churruca en Motrico

El 17 de junio de 1792 se vuelve a hacer a la mar junto a Joaquín Francisco Hidalgo y José de Mazarredo en dirección a América del Sur para formar el atlas marítimo de la América Septentrional. La expedición duró casi dos años y medio a bordo de los bergantines Descubridor y Vigilante en los cuales no faltaron los combates contra Francia y la defensa de las posesiones españolas en el Caribe en la Batalla de Martinica. A su llegada a Cádiz fue ascendido a capitán de navío.

En 1799 decide volver a la vida militar siendo destinado a Brest (Francia) para defender las posiciones francesas en el Canal de la Mancha, allí estudió y perfeccionó las tácticas militares. En ese momento España era aliada de Napoleón y pretendía rodear Gran Bretaña para si era necesario dar el golpe definitivo con un ataque a gran escala y la Armada Española era clave. Durante su estancia en Francia, Churruca también tuvo tiempo de ser recibido por Napoleón Bonaparte, éste admirado ante la labor del vasco le regaló un sable y dos pistolas de presentación, todo un honor.

En 1802 tras volver a suelo español obtuvo una licencia para descansar que aprovechó para ser alcalde de Motrico temporalmente. En 1803 escribe un tratado de puntería para la artillería de Marina, siendo un total éxito y utilizado durante largo tiempo en España y Europa. Poco después pidió el mando del navío San Juan Nepomuceno que le fue concedido.

Navío San Juan Nepomuceno

Navío San Juan Nepomuceno

A mitad de 1805 formando parte de la flota franco-española comandada por Pierre Charles Silvestre de Villeneuve toma rumbo a la Martinica donde se apoderan del peñón y el fuerte de Diamante entre otras cosas. Una vez allí reciben informaciones que el vicealmirante Horatio Nelson (fue nombrado almirante una vez fallecido) se encuentra en las Antillas, por lo que vuelven a Europa aprovechando que la flota británica se encontraba dispersa. Por su desgracia llegando a Finisterre se cruzan con el almirante Calder que los derrota gracias a la mala táctica de Villeneuve, aún así consiguen llegar a Ferrol.

Desoyendo las órdenes de Napoleón y los consejos de Churruca, Villenuve pone rumbo a Cádiz. Napoleón había ordenado el cierre de todos los puertos a la flota británica teniendo éstos a Gibraltar como su gran base naval en el Mediterráneo. El 21 de octubre de 1805 zarparon al encuentro del vicealmirante Nelson a la altura del Cabo de Trafalgar.

Ese 21 de octubre sucedió una de las más grandes batallas navales de la historia. La tropa franco-española estaba formada por 33 navíos (15 españoles y 18 franceses) y la inglesa por 27; además de naves de menor porte, como varias fragatas, bergantines y corbetas por ambos lados. Villeneuve volvió a demostrar su incompetencia lo que sumado a la gran pericia de Nelson hizo que Churruca se viera rodeado por seis navíos británicos a los que tuvo que enfrentrase sin ayuda alguna. El San Juan Nepomuceno destacó por su gran precisión en el disparo y el arrojo de sus hombres.

Muerte de Churruca

Muerte de Churruca

En un momento del combate, Churruca recibió el impacto de una bala de cañón por debajo de su rodilla arrancándole su pierna derecha, demostrando un gran valor Churruca se mantuvo en su puesto arengando a sus hombres. Según cuentan los relatos ordenó que le trajeran un cubo lleno de harina (otras versiones dicen que era arena) para introducir el muñón y no perder la estabilidad. A pesar de todo Churruca no pudo superar las heridas y murió desangrado no pudiendo evitar la derrota. El oficial al mando decidió rendirse al sumar más de 100 muertos y 150 heridos a bordo.

El navío fue remolcado a Gibraltar y como homenaje al valor de Churruca durante muchos años la cámara que utilizó estuvo cerrada con una placa en la aparecía su nombre escrito en letras de oro y se ordenó que todo el que en ella entrara, se quitara el sombrero como muestra de respeto al aguerrido enemigo.

 

 

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