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Estatua de Atalanta

Estatua de Atalanta en el Louvre

El origen de nuestra protagonista es bastante difuso, se cree que puede descender de Eurípides, Ménalo o Atamante y Temisto siendo estos últimos los más nombrados. Pero como suele pasar en numerosos mitos antiguos, como por ejemplo en el mito de Rómulo y Remo, es abandonada a su suerte por su padre siendo apenas un bebé, su aspiración era tener exclusivamente descendencia masculina…y como suele ocurrir en estos casos es adoptada y amamantada por un animal salvaje, en este caso se trata de una osa. Más tarde unos cazadores la hallaron y la adoptaron.

Los años fueron pasando y Atalanta se convirtió en una fiel seguidora de la diosa Artemisa (diosa de la caza), llegando al punto de no casarse nunca y mantener intacta su virginidad. Esta fe hizo que se trasladara a vivir al bosque convirtiéndose en una experta y reconocida cazadora.

Atalanta con su arco

Entre sus hazañas más conocidas se encuentran la de Reco e Hileo, dos centauros que intentaron raptarla y violarla pero que gracias a su gran destreza fue capaz de librarse y acabar con ellos a flechazos. Aunque sin duda su nombre saltó a la fama gracias a la cacería del jabalí de Calidón, enviado por Artemisa para destruir la ciudad como castigo por olvidar el rey su nombre a la hora de hacer los rituales religiosos y muy especialmente por ser la ganadora de los juegos fúnebres organizados por Peleo, dedicados a su hijo muerto en la guerra de Troya: Aquiles.

No sólo era famosa por sus aptitudes sino también por su belleza, cosa que hacía que le surgieran pretendientes desde todos los puntos de Grecia, sabiendo de su superioridad y para evitar comprometerse decidió que se casaría con aquel hombre capaz de vencerla en una carrera, en cambio si era ella la ganadora acabaría con la vida de su rival. No fueron pocos los desgraciados que cayeron por sus flechas incluso a pesar de que Atalanta les dejaba cierta ventaja. Por si su fe no fuera suficiente razón, en su juventud visitó un oráculo que le advirtió que el día que se casara acabaría convertida en un animal…desde luego razón de peso para evitar el matrimonio y quizás razón para refugiarse en la fe y el celibato que exigía la diosa Artemisa.

Atalanta e Hipómenes

Atalanta e Hipómenes

Todo iba perfecto hasta que llegó un joven que echaría por el suelo todos sus planes, este joven que la retó a una carrera era Hipómenes. Sabiendo de su inferioridad ante Atalanta utilizó la astucia para derrotarla, llevaba encima unas manzanas de oro regalo de Afrodita procedentes del jardín de las Hespérides (jardín custodiado por ninfas y un dragón de cien cabezas llamado Ladón que, según se decía, las manzanas provenientes de sus árboles daban la inmortalidad). El astuto joven cada vez que era alcanzado por Atalanta dejaba caer una manzana haciendo que nuestra protagonista se despistara y se pusiera a recogerlas hipnotizada por su belleza. Hipómenes venció por lo que no sólo salvó su vida sino que además consiguió la mano de Atalanta.

Diosa CIbeles con los leones tirando de su carro

Diosa Cibeles con los leones tirando de su carro

La pareja vivió felizmente enamorada hasta que un día encontrándose en un templo dedicado a la diosa Cibeles (otras fuentes dicen que era un templo dedicado a Zeus) mantuvieron relaciones entre sus columnas, cosa que hizo enfurecer a la diosa de la Madre Tierra y como castigo los convirtió en leones haciendo realidad la profecía del oráculo. El castigo tenía un doble sentido, para los antiguos griegos los leones no se podían cruzar entre sí por lo que además de perder su condición humana perdían también la opción de estar juntos. Por si no fuera poco, fueron condenados también a tirar de su carro.

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