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La humanidad ha pasado por infinidad de guerras, muchísimas de ellas las conocemos al detalle, desde las más “mediáticas” como la II Guerra Mundial o la de Vietnam hasta otras que fueron poco más que pequeñas escaramuzas. Prácticamente desde el nacimiento de la humanidad han existido pero como todo, siempre hay alguna que es la primera que tenemos constancia. Pues bien, la primera guerra a la que hacen mención documentos ocurrió hace 4.500 años en lo que es la zona del Golfo Pérsico.

Mapa de Sumer

Mapa de Sumer

Se trataba de una zona especialmente fértil gracias a los ríos Tigris y Éufrates (más incluso que el antiguo Egipto) en la que destacaba la llanura de Guedenna. Situada entre las ciudades-estado de Lagash y Umma siempre había sido un lugar de disputa entre ambas. Según antiguas tablillas Umma podía cultivar en Guedenna pagando antes un tributo a Lagash.

Según la Estela de los Buitres, la inscripción que narra la historia del enfrentamiento entre estas dos ciudades, Enlil (el dios supremo sumerio) había delimitado la frontera entre Lagash y Umma siendo respetada hasta los tiempos del rey Ur-Nanshe, en la que Umma junto a otras ciudades-estado como Ur o Uruk se levantó en armas contra Lagash. La coalición fue derrotada y el rey de Umma y altos cargos de su gobierno fueron capturados y asesinados sin piedad por Ur-Nanshe, pero poco tiempo después se reorganizaron y una vez lamidas las heridas volvieron a la carga tomando la llanura de Guedenna. El nuevo rey de Lagash Eannatum I, terminó con la ocupación.

Fragmento de la Estela de los Buitres

Fragmento de la Estela de los Buitres

Con el tiempo volvieron los enfrentamientos, el rey de Umma se negó a pagar los tributos adeudando una considerable suma de grano lo que hizo que Eannatum tuviera que coger las armas otra vez, aunque en esta ocasión no le fue tan bien como las anteriores ya que fue herido, quizás mortalmente y tuvo que ser su hijo Enmetena quien venciera y matara al monarca de Umma. Mientras estas dos ciudades se enfrentaban, en la sombra aparecía una nueva potencia, Uruk.

Que el hombre de Umma nunca cruce la frontera de Ningirsu.
¡Que nunca dañe el dique o la zanja!
¡Que no se mueva la estela!
Si él cruza la frontera, que la gran red de Enlil, rey del cielo y de la tierra,
de la que ha hecho juramento, caiga 
sobre Umma!

Paralelamente al crecimiento de Uruk, Lagash empezaba su declive. Urukagina, el último soberano fue precedido de reyes que habían roto la sucesión dinástica, de hecho, él mismo había ascendido al trono de forma ilegítima. Los problemas se le acumulaban, a los enfrentamientos con Umma y su nuevo poderoso aliado Uruk, se le sumaba el endeudamiento de la población o la corrupción entre la familia real, funcionarios y sacerdotes. Tomó diversas medidas pero no eran más que una huida hacia delante por mantener el modelo de ciudad-estado, modelo que estaba en irremediable declive.

Uruk y Umma no dejaron escapar la ocasión y comandados por el caudillo Lugalzagesi, invadieron y arrasaron gran parte de los territorios de Lagash. Urukagina sobrevivió pero vio reducidos sus dominios a la ciudad de Girsu.

¡El hombre de Umma, puesto que ha destruido Lagash, ha pecado contra Ningirsu! La mano que ha llevado contra él será cortada!

Lugalzagesi, dueño y señor de Ur, Larsa, Umma, Nippur y Lagash; fue derrotado en el máximo apogeo de su poder por Sargón, señor de Acad, siendo exhibido desnudo y atado a las puertas del templo de Enlil. De esta manera se ponía fin a la época de las ciudades-estado en la zona de Mesopotamia, más tarde llegarían a Grecia e incluso en la actualidad encontramos casos de ciudades-estado como los de Mónaco y el Vaticano.

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