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Los cerros Fura y Tena separados por el río Zarbi

Los cerros Fura y Tena separados por el río Zarbi

En esta ocasión os vamos a contar una leyenda del otro lado del charco, concretamente de Colombia. Explica la creación de la zona de explotación de esmeraldas sobre el río Minero Guaquimay o Zarbi y la creación del mundo y el ser humano.

El dios Are, a pesar del ímpetu que puso al crear el mundo sentía que le faltaba algo, que estaba incompleto. Junto al gran río observó unos juncos y de manera descuidada cogió uno y le dio forma creando una hermosa figura, decidió llamarla Fura (mujer). Le gustó tanto que intentó repetirla con otro junco más grande creando a Tena (hombre). Según otras versiones las figuras las hizo con tierra.

Inmediatamente los lanzó a la corriente del río donde fueron purificados y cobraron vida. Are les prometió una vida feliz, les enseñó a cultivar la tierra, tejer mantas, les dio normas de salud inculcándoles la libertad sin límites, les puso el sol y la luna, les concedió la eterna juventud,… sólo debían cumplir un requisito: la fidelidad entre ellos.

Fura y Tena

Fura y Tena

Siguiendo estas premisas, Fura y Tena fueron viviendo felizmente durante siglos, se dedicaron a formar el mundo de los Muzos, procreando  y generación tras generación fueron poblando los territorios afines. Cuando cada Muzo cumplía los 20 años se le otorgaba una parcela en la que libremente formaba un hogar. Así surgieron zonas como las de Acoche, Sosque, Maripi o Itoco entre otras.

Pero fatidicamente, después de muchos siglos de felicidad apareció un hombre de otra raza en busca de una flor que tenía el poder de curar todos los dolores y las enfermedades, este hombre se llamaba Zarbi. Cansado y desmoralizado por no encontrar la flor fue a pedir apoyo a Fura, ésta por compasión decidió ayudarle en tan complicada tarea. Durante años estuvieron buscando la flor sin éxito, pero la compasión de Fura hacia Zarbi se transformó en atracción, incumpliendo el único requisito establecido por Are: la fidelidad.

Fura se dio cuenta de su error y los remordimientos le hicieron abandonar a Zarbi y volver con su esposo Tena, al llegar al hogar éste descubrió el engaño, Fura se encontraba vieja y enferma. La pena y la vergüenza invadieron a Tena que no pudo soportarlo y decidió suicidarse, se clavó su macana a modo de puñal en el corazón mientras estaba en las rodillas de Fura. Ella agarró el cuerpo sin vida de su esposo y lo tuvo en brazos durante ocho días mientras lloraba sin consuelo, cada lágrima que salía de Fura se transformaba en una esmeralda y cada grito de dolor en coloridas mariposas.

Culturas indígenas en Colombia

Culturas indígenas en Colombia

Are enfurecido convirtió a Zarbi en una gran roca que veía a Fura llorar desconsoladamente. Zarbi pidió perdón y solicitó a Are poder auxiliar a Fura, el dios le perdonó y de sus entrañas surgió una cascada que separó a la amada y el cadáver de su esposo transformándolos en dos moles de piedra. Otras fuentes explican que no fue en auxilio de Fura sino más bien como venganza que Zarbi se desgarró las entrañas convirtiendo la sangre en ríos de agua que enfurecida al ver a los amados chocó contra ellos separándolos para siempre.

Desde entonces en los cerros de Fura y Tena se encuentran las mejores minas de esmeraldas, 3000 especies de mariposas y es el lugar donde los indios Muzos rendían culto y ofrecían sacrificios.

 

 

 

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