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Los hugonotes

Los hugonotes

Este episodio de la historia lo podemos encasillar dentro de Las Guerras de Religión que surgieron en Francia a lo largo del s. XVI. En 1570 se había puesto fin a la tercera de estas guerras, aunque la paz entre católicos y hugonotes (protestantes calvinistas) se caracterizaba por una gran precariedad.

Algunas consecuencias de esta paz fueron la vuelta del partido protestante a la Corte y a la administración, como claro ejemplo tenemos al almirante Gaspar Coligny, destacado líder protestante que ejerció una fuerte influencia sobre el rey Carlos IX.

Para intentar acabar de una vez por todas con el problema religioso, se acordó la boda de Margarita de Valois (más tarde conocida como Reina Margot), hija de Enrique II de Francia y Enrique de Navarra, futuro Enrique IV el 18 de agosto de 1572 en París. Sin duda, un lugar erróneo puesto que su población era mayoritariamente anti-hugonota y ver a los nobles protestantes con sus lujosas vestimentas sólo conseguía que aumentara el odio.

Catalina de Médicis

Catalina de Médicis

Cuatro días después, el 22 de agosto, Gaspar Coligny sufrió un atentado fallido (recibió un disparo de arcabuz en el hombro) y aunque no se sabe quien fue el inductor, para los hugonotes no existían dudas: Catalina de Médicis, la reina madre. A las afueras de la ciudad se encontraba el cuñado de Coligny con 4.000 soldados lo que hizo crecer el temor a una venganza protestante contra los católicos.

Existiera o no la posibilidad de venganza, la situación fue la excusa perfecta para que esa misma noche Catalina de Médicis, el joven rey Carlos IX y varios principes reunidos en las Tullerias ordenaran el asesinato de todos los hugonotes que se encontraran en la ciudad, a excepción de Enrique de Navarra. Para ello se reclamó la presencia de tropas católicas, se cerraron las puertas de la ciudad y se repartió armas entre los burgueses. Inexplicablemente los hugonotes pasaron por alto esas medidas y no prepararon ninguna defensa.

Matanza de San Bartolomé

Matanza de San Bartolomé

El 24 de agosto de 1572 (día de San Bartolomé) a las 4 de la mañana, empezaron a sonar las campanas de la iglesia de Saint-Germain l’Auxerrois dando la señal para el comienzo de la masacre. El duque Enrique I de Guisa se dirigió al domicilio de Gaspar Coligny asegurándose que esta vez si que se terminaba con su vida, matándolo y arrojando su cuerpo por la ventana.  Al mismo tiempo mercenarios suizos entraban en el Louvre donde se encontraban un gran número de invitados protestantes a la boda.

Con las primeras luces del día las milicias y la población se lanzó hacia la viviendas de los protestantes matándolos a todos sin diferenciar sexo o edad y arrojando sus cuerpos sin vida al Sena. Muchos aprovecharon la situación para denunciar de fervientes hugonotes a sus acreedores y así liberarse de sus deudas adquiridas. La situación se alargó unos pocos días más, Carlos IX vio como se le había ido de las manos ya que la idea principal era la de acabar sólo con los más destacados para que sirviera de ejemplo al resto. Se calcula que hubo unos 3.000 muertos.

El 26 de agosto Carlos IX responsabilizó de la matanza a Coligny aludiendo que conspiraba junto a varios cómplices contra el rey, el estado, la reina, su madre, sus hermanos, el rey de Navarra y príncipes o nobles que estuvieran de su lado.

Catalina de Médicis contemplando la matanza

Catalina de Médicis contemplando la matanza

Las matanzas se repitieron en otras ciudades hasta mediados de septiembre como es el caso de Lyon, Orleans o Angers. En Burdeos se alargó hasta el 3 de octubre. En todo el territorio francés se estima que hubo unas 10.000 víctimas.

Las matanzas fueron bien vistas por el Papa Gregorio XIII ya que suponían la supremacía católica, incluso organizó un Te Deum (un himno utilizado en celebraciones muy especiales) en la basílica de San Pedro. El rey español Felipe II también mostró su satisfacción.

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