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En los últimos tiempos se ha creado cierta polémica con el tema de la independencia catalana, especialmente cada vez que se acerca el 11 de septiembre, día que se celebra la “Diada” a Cataluña (la fiesta nacional) o por ejemplo en el campo del F.C. Barcelona cuando se oyen gritos de “Independencia” en el minuto 17:14 de cada parte. ¿Pero qué sucedió en esa fecha del 11 de septiembre de 1714 para ser tan especial en el pueblo catalán?

Felipe V

Vayamos por partes, todo comienza a raíz de la Guerra de Sucesión Española en la que a la muerte del rey Carlos II sin descendencia, se enfrentan por el trono Felipe d’Anjou y el archiduque Carlos de Habsburgo. Durante la guerra, Cataluña se alía con Inglaterra para luchar a favor del archiduque Carlos, a cambio éste convirtió a Barcelona como sede de su corte y baluarte austracista. Se combate por toda Europa desde 1710 a 1713 y finaliza con la victoria de Felipe instaurando la dinastía de los Borbones que llega hasta nuestros días. Accede al trono bajo el nombre de Felipe V.

El 13 de julio de 1713 se firma la paz de Utrecht entre Felipe V e Inglaterra por la cual los ingleses reciben Gibraltar, Menorca y algunas ventajas comerciales, por su lado Cataluña recibiría una amnistía y los mismos derechos y privilegios que las dos Castillas. Pero unos días antes, el 9 de julio, Cataluña decide seguir la guerra por su cuenta…

Sitio de Barcelona

El 25 de julio de 1713 las tropas borbónicas llegan a Barcelona y pocos días después ante la negativa de rendición por parte de Rafael Casanova, alcalde de la ciudad, deciden sitiarla.

Las tropas catalanas constaban de 10.000 hombres (5.000 soldados regulares, 3.500 milicianos y 1.500 voluntarios) y las tropas borbónicas 40.000 hombres de diferentes nacionalidades más 150 piezas de artillería. Rafael Casanova mandó atacar todas las noches las tropas enemigas para desgastarlas.

Estatua de Rafael Casanovas

Estatua de Rafael Casanovas

Pasaban los meses y a finales de diciembre mandó al coronel Antonio Desvalls atacar y bloquear las rutas de abastecimiento de los borbónicos, cosa que fue un éxito ya que permitió un mes más tarde que diferentes poblaciones se levantaran en armas.

El 27 de febrero de 1714 Casanovas concentró todo el poder militar tanto en Barcelona como en el exterior. El sitio estaba siendo un fracaso ya que el puerto no estaba siendo bloqueado por las cuatro galeras de la armada borbónica, cosa que permitía la llegada de convoyes desde los reinos de Mallorca y Cerdeña. En mayo cambiaron de estrategia, tomaron el convento de los capuchinos y colocaron morteros, bombardeando día y noche la ciudad confiando en forzar la rendición de los barceloneses.

En julio de 1714 llegó el mariscal James Fitz-James para preparar el asalto final a la plaza, tras un año de sitio la situación no podía alargarse más tiempo. Entre el 12 y 13 de agosto se bombardeó sin descanso la muralla norte abriendo dos brechas, pero los defensores repelieron el ataque, hubo 900 bajas entre los atacantes por 196 en los defensores. El 4 de septiembre James Fitz intentó capitular con los defensores pero éstos sólo se rendirían si mantenían sus fueros (en Valencia y Mallorca habían sido abolidos anteriormente), cosa que aún enfureció más a los borbónicos.

Asalto final del 11 de septiembreEl 10 de septiembre intentó otra capitulación sin éxito, por lo que al día siguiente intensificó el bombardeo abriendo esta vez siete brechas, Rafael Casanovas salió al encuentro junto a varios hombres armados llevando consigo la bandera de Santa Eulàlia (patrona de la ciudad). A las 6 de la mañana del 11 de septiembre James Fitz-James dió una tregua de seis horas para reflexionar tras las cuales se amenzaba con “pasarlos todos a cuchillo”. A las tres de la tarde el general Villarroel empezaba las negociaciones de paz. El 12 de septiembre se firmaba la paz y el 13 por fin las tropas borbónicas entraban en la ciudad.

Se calcula que hubieron entre 10.000 y 14.000 bajas entre los defensores y entre 6.850 y 8.500 bajas por parte de los atacantes.

Esta derrota conllevó que tanto las instituciones catalanas como sus fueron fueran abolidas por el Decreto de Nueva Planta instaurado por Felipe V.

 

 

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