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Corre el año 1916, Europa se convierte en el principal campo de batalla de la denominada Gran Guerra, también conocida como Primera Guerra Mundial, esa guerra que empieza con hombres montados a caballos y finaliza con hombres montados en tanques.

Batalla de Verdún

Esta temible batalla se debió a que los alemanes el 21 de febrero de 1916 decidieron atacar por sorpresa la zona de Verdún (Francia) convirtiéndolo en un sangriento frente de batalla, en un principio los aliados iban a lanzar una ofensiva en esa zona contra los alemanes pero terminó siendo una campaña de alivio. La fuerza del empuje alemán hizo necesario que los aliados abrieran otro frente para aliviar los ataques, aquí es donde aparece el frente sobre el río Somme. Enviaron 13 divisiones británicas al norte del río y 6 francesas al sur.

Después de una semana de intensos bombardeos (los británicos lanzaron alrededor de millón y medio de granadas) y de cavar galerías repletas de dinamita por debajo de las trincheras alemanas, el 1 de julio de 1916 empezaba la batalla.

A las 7:20 de la mañana 150.000 hombres salieron de sus trincheras cruzando el frente de 28 kilómetros de forma ordenada y pausada, confiados en que los terribles bombardeos de los días anteriores habían destrozado por completo las defensas alemanas, de hecho algunos soldados llevaban balones de fútbol para celebrar un partidillo en las lineas enemigas…nada más lejos de la realidad.

Alemanes con máscaras de gas en el primer día del Somme

Alemanes con máscaras de gas en el primer día del Somme

Los bombardeos apenas causaron daños en las férreas líneas defensivas alemanas de modo que se convirtió en una especie de tiro al blanco causando una carnicería en las formaciones aliadas, incomprensiblemente los altos mandos lanzaban una y otra vez a soldados a una muerte segura, muy pocos batallones consiguieron llegar a las líneas alemanas, por ejemplo la 36º División de Ulster, principalmente porque desoyeron las órdenes de sus superiores aunque la falta de aliados no les permitió aguantar el contraataque alemán. Se llegó a tal punto que los propios alemanes se veían como asesinos de masas llegando a llorar mientras disparaban siendo amenazados con ser disparados en la nuca por sus comandantes si abandonaban las ametralladoras. Sólo en las filas británicas hubo casi 60.000 bajas divididas en 20.000 muertos, 35.000 heridos y 2.152 desaparecidos en este primer día, pero lo peor fue la noche donde se escuchaban los lamentos y chillidos de los heridos que se habían quedado en tierra de nadie.

Hasta el 3 de julio no hubo ningún ataque, tiempo que aprovecharon los alemanes para reparar las pocas brechas creadas en su frente, las siguientes semanas tan sólo se dieron pequeños enfrentamientos en los que el goteo de bajas aliadas fue incesante, llegando a las 25.000 bajas.

El 14 de julio de madrugada las tropas aliadas perpetraron un ataque sorpresa sobre las líneas alemanas en el sector sur, los ataques se concentraron sobre las poblaciones de Bazentin le Petit, Bazentin le Grand y Longueval. Al mediodía se habían conseguido todos los objetivos pero otra vez fueron incapaces de sacar provecho de esa ventaja, los combates se sucedieron durante varios días y el 24 de julio los británicos lanzaron una gran ofensiva pero los alemanes supieron sobreponerse y reorganizarse.

Ruinas de Pozieres tras la batalla

Ruinas de Pozieres tras la batalla

El 23 de julio se decidió atacar el pueblo de Pozieres, al lado norte del frente, esta vez se enviaron las tropas australianas consiguiendo el objetivo poco después de medianoche. Los alemanes no se dieron por vencidos y bombardearon el pueblo de forma exhaustiva, acto seguido intentaron tres ofensivas siendo rechazadas, el 7 de agosto realizaron un último intento utilizando una lucha cuerpo a cuerpo en las ruinas del pueblo, volvieron a ser rechazados.

El siguiente punto a conquistar fue la granja de Mouquet, un importante bastión defensivo alemán. Entre el 12 de agosto y el 3 de septiembre se sucedieron los ataques pero todos resultaron ser un fracaso, el 16 de septiembre las tropas de refresco canadienses consiguieron penetrar pero tuvieron que retirarse al dia siguiente. Diez días después la guarnición alemana se rendía. Entre Pozieres y Mouquet los australianos sufrieron 23.000 bajas, en mes y medio sufrieron  más bajas que en los ocho meses que duró la batalla de Galipoli.

El 3 de septiembre cae Guillermont y seis días después Ginchy, consiguiendo así que el frente se estabilice y crear una línea recta desde Mouquet a Combles. El 23 de septiembre los alemanes empiezan a construir la línea de Hindenburg, un vasto sistema defensivo de trincheras de 160 km. de extensión.

Carro de combate en la batalla de Flers-Courcelette

Carro de combate en la batalla de Flers-Courcelette

El 15 de septiembre pasa a la historia bélica, en la batalla de Flers-Courcelette es la primera vez que participan en combate los carros de combate o tanques en la historia. Sin embargo, resultan ser un fiasco, son vulnerables a la artillería alemana y tienen muchas fallas. En las siguientes semanas cayeron ciudades como Gueudecourt, Morval y otras. El 26 de septiembre se toma la fortaleza alemana de Thiepval, seguido de la batalla de los altos de Ancre que se disputó desde el 1 de octubre al 11 de noviembre. No se consiguieron avances pero si otra verdadera sangría. El 18 de noviembre con un empeoramiento del tiempo, dió comienzo un ataque a las trincheras de Frankfurt y Munich, tres días después los 45 supervivientes (30 de ellos heridos) se rindieron dando por finalizada la batalla de Ancre y con ella a la Batalla de Somme.

Al final de la batalla, no se había conseguido ningún gran avance, los aliados sólo conquistaron 8 km. pero los alemanes fueron incapaces de reparar sus pérdidas materiales y humanas comenzando su declive en esta guerra. Las bajas por ambos bandos fueron escandalosas, 419.654 británicos y 204.253 franceses, lo que hace un total de 623.907 hombres, 146.431 de los cuales constaban como muertos o desaparecidos. Por parte alemana, las cifras oscilan entre 450.000 y 600.000 bajas. Lo cual da a entender la poca o nula importancia que le daban a la vida humana, 1.200.000 bajas para absolutamente nada.

John Ronald Reuel Tolkien

John Ronald Reuel Tolkien

Como curiosidad, contar que en esta batalla participó un joven teniente segundo británico en el 11º Batallón de Servicio de los Fusileros de Lancashire, sirvió como Oficial de comunicaciones hasta que en el mes de octubre sufrió las “fiebres de las trincheras” siendo evacuado a un hospital en Inglaterra. Allí durante su inactividad se dedicó a escribir (una de sus pasiones) un libro llamado “El libro de los cuentos perdidos”. Pues bien, este teniente se llamaba J.R.R. Tolkien y ese libro décadas más tarde fue publicado bajo el nombre de “El Silmarilion”.

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