Guerra de los Siete años, una guerra mundial en el s.XVIII

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Federico II El Grande

La primera curiosidad sobre esta guerra la encontramos en su nomenclatura, según el lugar donde nos encontremos recibe un nombre: Guerra de los siete años en Europa y América, Tercera Guerra Carnática en la India, Guerra Franco-India en Norteamérica o Guerra Fantástica en Portugal aunque podríamos seguir enumerando más nomenclaturas.

A mitades del s.XVIII el suelo norteamericano es motivo de confrontaciones entre Francia y Gran Bretaña, en parte gracias a que sus correspondientes colonias no estaban precisamente muy bien delimitadas. En 1754 Francia reclama los territorios de la cuenca del rio Mississipi, zona habitada por colonos británicos. Los habitantes de la zona se sentían incómodos ante la presencia de los franceses y viendo que los métodos pacíficos no funcionaban enviaron unas milicias para detenerlos. El 28 de mayo de ese mismo año George Washington emboscó una milicia francesa en Jumonville Glen pero poco le duró la alegria y unas pocas semanas después, el 3 de julio tuvo que rendirse en la batalla de Fort Necessity.

Las noticias llegaron a Europa y tanto Francia como Gran Bretaña intentaron llegar a un acuerdo pero sin éxito, así que cada una envió refuerzos a Norte América. No era oficial pero ambas naciones se encontraban en guerra…

En 1756 la chispa saltó a Europa por dos puntos diferentes y un invitado sorpresa. Francia por un lado formó un gran ejército y lo envió a tomar la isla de Menorca (archipiélago balear) que pertenecía por aquel entonces a Gran Bretaña, el 17 de mayo los británicos declaraban oficialmente la guerra a Francia.

Y por otro lado, la casa Habsburgo de Austria intentaba recuperar la provincia de Silesia (actual Polonia) que había perdido en 1740 en la Guerra de Sucesión Austriaca a favor de Federico II el Grande de Prusia.

guerra_sieteAustria se movió rápidamente y formó una coalición junto a Francia y Rusia. Por su lado Prusia recibió una pequeña ayuda de Reino Unido puesto que apenas recibió ayuda militar. Por suerte para Federico II la coalición astriaco-franco-rusa fue un tanto caótica y Francia se vio casi en solitario a librar dos guerras: una en Europa y otra Norteamérica.

Para Gran Bretaña la cosa no empezaba mejor, tras la pérdida de Menorca se le sumaban unas primeras derrotas en Norteamérica y en una de sus principales colonias como era la India les crecían los enanos como se suele decir. El nabab de Bengala, aliado de los franceses, encerró a 146 prisioneros británicos en una sala sin apenas ventanas ni ventilación durante el mes de junio, una de las épocas más calurosas del año. No es de extrañar que sólo sobrevivieran 23 de los 146… Hoy en día este hecho se le conoce como el Hoyo Negro.

William Pitt, primer ministro británico realizó una serie de movimientos que contribuyeron a inclinar la balanza a su favor. Aumentó la ayuda a Prusia tanto militar como económicamente, en la India ajustició al nabab de Bengala y capturaron ciudades como Calcuta y Madrás, en las Indias Occidentales los franceses perdieron todas sus islas productoras de azúcar excepto Santo Domingo.

Teníamos la guerra ya en tres continentes pero aún faltaba un cuarto: África. Los británicos atacaron y capturaron las principales posiciones esclavistas francesas, arruinando el mercado esclavista de Nantes.

foudrouyant1758En 1759,  la Marina Real británica consiguió la dominación del mar Mediterráneo y del Atlántico derrotando la flota francesa. Gracias a esto, Gran Bretaña pudo continuar y prosperar en el comercio con las Américas. Todo lo contrario que Francia, perdió protagonismo colonial con la respectiva bajada de abastecimientos y refuerzos.

Al otro lado del charco los 65.000 colonos franceses se veían superados ampliamente por el casi un millón de colonos británicos. Tan sólo un año después caía Montreal, último reducto francés en Norteamérica.

Si pensáis que con esto finalizaba la guerra estáis muy equivocados, Gran Bretaña se dedicó a hostigar buques españoles lo que obligó a España a unirse a Francia. Sin lugar a dudas, fue una mala opción puesto que no estaba preparada (intentó desde un principio declararse neutral en el conflicto) y por si fuera poco se unía al lado perdedor. El 4 de mayo de 1760 Gran Bretaña declaraba la guerra a España.

España comenzó invadiendo Portugal, aliada británica, a lo que los británicos respondieron atacando las colonias españolas tanto en América como en Filipinas tomando puntos tan importantes como La Habana o Manila.

En 1762 ya bajo el poder de Pedro III, gran seguidor de Federico II, Rusia abandonaba junto a Suecia la guerra y firmaba un tratado de paz con Prusia.

El conflicto entre Portugal y España se trasladó hasta América, concretamente a Buenos Aires donde ocurrió la Invasión del Río de la Plata en 1763 donde la flota angloportuguesa tuvo que huir ante el buen hacer de Pedro de Cevallos, gobernador de la zona.

Finalmente, el 10 de febrero de 1763 se firmaba el Tratado de París  (entre Gran Bretaña, Francia y España) y cinco días más tarde el Tratado de Hubertusburg (entre Prusia, Austria y Sajonia) que ponía fin a la guerra dando a Gran Bretaña y Prusia como vencedoras convirtiendo a ambas en potencias mundiales.

Guerra-anos_TINIMA20170517_0200_20Bajo el Tratado de París, Gran Bretaña obtuvo todo el Canadá, territorios entre el río Mississipi y Montañas Apalaches de parte de los franceses. Por parte española, se cedió la Florida Oriental y la costa del Golfo de México hasta la Florida Occidental. Asimismo Francia le cedió a España Nueva Orleans y los territorios de Luisiana. Francia recuperó sus islas en las Indias Occidentales.

En el Tratado de Hubertusburg básicamente se dejaron las cosas tal como estaban, las fronteras apenas sufrieron cambios y lo más importante, Silesia que fue la razón por la que empezó todo siguió bajo posesión de Prusia…

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Batalla de Stirling, el primer gran golpe de William Wallace

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Estatua de William Wallace

Inglaterra intentó invadir Escocia hacia fines del siglo XIII y dio inicio así a una guerra tremenda de casi tres décadas. Los ingleses creyeron que la conquista no llevaría más allá de un par de meses y que todos los pueblos rebeldes serían sometidos pronto unificando el país bajo una única dirección. Sin embargo, los ingleses se encontraron con una tenaz resistencia de los pueblos, dirigidos por dos líderes Andrew de Moray y el famoso William Wallace.  La invasión empezó en marzo del año 1296 cuando Eduardo I de Inglaterra saquea la ciudad de Berwick, luego de que su intento de casar a su hijo Eduardo “con la dama de Noruega”, la fallecida heredera del trono escocés llamada Margarita, resultara frustrado tras el deceso de la princesa en  1290, de ahí en más, los roces irían en aumento y todo se tornaría  en una carrera hacia una guerra inevitable…

En el norte de Escocia especialmente, los escoceses se hicieron fuertes y desde el sur Wallace resistía como podía, éste esperaba poder reunirse con todas las fuerzas de su país al norte, mucho menos hostigadas, lo más pronto posible. Los ingleses John de Warenne y Hugh de Cressingham reunieron sus tropas para intentar huir hacia el sur ya que en el norte, una especie de guerra de guerrillas los acabaría tarde o temprano. En  su retirada se dirigen hacia Stirling hacia septiembre de 1297, mientras que Wallace y Moray iban desde el sur al norte. Las fuerzas de combate fueron muy desiguales pues el ejercito ingles contaba con 25.000 infantes y 600 caballeros mientras que los escoceses eran 7000 en su mayoría campesinos, al principio cada ejercito si situó a varios kilómetros de distancia y el único paso era un puente por el que solo cabían dos caballos en paralelo.

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Batalla del Puente de Stirling

Esto era una desventaja para la superioridad numérica, la impaciencia de John de Warenne por atacar hizo que mandara toda la caballería a cruzarle.

La escasa caballería escocesa no les haría frente, sino que cruzó el río en otra posición para atacar a la infantería inglesa, ahora algo desprotegida por un flanco. Mientras tanto los soldados de Wallace aguardaban pacientes a que la caballería inglesa estuviese de su lado del río y cuando ya muchos jinetes estaban por arremeter contra ellos, los escoceses soltaron toda una lluvia de flechas, justo en el mismo momento cuando la caballería escocesa al mando de Moray atacaba el flanco inglés. Wallace también atacó con todas sus fuerzas y desangró a los ingleses, empujándolos hacia el río, en pocas palabras había dividido las fuerzas de Eduardo en dos, en ambas orillas.

Un desesperado Warenne envió refuerzos al otro lado pero el puente se derrumbó, se llevó a muchos ingleses mientras que los escoceses no dejaban de acosarlos. Finalmente los ingleses huyeron traumatizados por el modo en como gritaban, estaban vestidos y hasta se hallaban pintados los escoceses.

battlestirlingbridge-l_tcm4-562318Las bajas fueron numerosas entre 5000-7000 para el Reino de Inglaterra y entre 2500-4000 para los escoceses, con esta batalla William Wallace se hizo famoso en toda Gran Bretaña, será admirado y temido, y acaudillara a los escoceses hasta el día  de su ejecución.

Como curiosidad en la famosísima película “Braveheart” (o “Corazón Valiente” en América Latina) de Mel Gibson esta batalla es contada como una gran batalla en campo abierto, concretamente en la llanura de Curragh en el condado de Kildare. Por cierto, Braveheart no fue el ápodo de William Wallace sino de Robert Bruce, coronado más tarde como Robert I de Escocia.

 

Platón, vida y obra de uno de los padres de la filosofía

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Platón

Platón nació en Atenas, (o en Egina, según otros, siguiendo a Favorino), probablemente el año 428 o el 427 a. c. de familia perteneciente a la aristocracia ateniense, que se reclamaba descendiente de Solón por línea directa. Su verdadero nombre era Aristocles, aunque al parecer fue llamado Platón por la anchura de sus espaldas, según recoge Diógenes Laercio en su “Vida de los filósofos ilustres”, anécdota que ha sido puesta en entredicho. Los padres de Platón fueron Aristón y Perictione, que tuvieron otros dos hijos, Adimanto y Glaucón, que aparecerán ambos como interlocutores de Sócrates en la República, y una hija, Potone. 

A la muerte de su padre, siendo niño Platón, su madre contrajo nuevas nupcias con Pirilampo, amigo de Pericles, corriendo la educación de Platón a su cargo, por lo que se supone que Platón pudo haber recibido una enseñanza propia de las tradiciones democráticas del régimen de Pericles.

En todo caso,Platón recibió la educación propia de un joven ateniense bien situado, necesaria para dedicarse de lleno a la vida política, como correspondía a alguien de su posición. Según Diógenes Laercio llegó a escribir poemas y tragedias, aunque no podamos asegurarlo. También fue discípulo del heracliteano Cratilo, noticia esta que tampoco parece posible confirmar. La vocación política de Platón está constatada por sus propias declaraciones, en la conocida carta VII; pero su realización se vio frustrada por la participación de dos parientes suyos, Cármides y Crítias, en la tiranía impuesta por Esparta luego de la guerra del Peloponeso, conocida como la de los Treinta Tiranos, y que ejerció una represión violenta y encarnizada contra los lideres de la democracia. Sin embargo, el interés político no le abandonará nunca, y se verá reflejado en una de sus obras cumbre, la República.

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Mito de la Caverna

En el año 407, a la edad de veinte años, conoce a Sócrates, quedando admirado por la personalidad y el discurso de Sócrates, admiración que le acompañará toda la vida y que marcará el devenir filosófico de Platón. No parece probable que Platón mantuviera una relación muy intensa con el que consideró su maestro, si entendemos el término relación en su sentido más personal; sí es cierto que entendida en su sentido más teórico la hubo, y de una intensidad que raya en la dependencia. Pero también sobre su relación con Sócrates hay posiciones contradictorias. El que no estuviera presente en la muerte de Sócrates ha hecho pensar que no pertenecía al círculo íntimo de amigos de Sócrates; sin embargo, parece que sí se ofreció como aval de la multa que presumiblemente la Asamblea impondría a Sócrates, antes de que cambiara su decisión por la condena a muerte. 

En el año 399, tras la muerte de Sócrates, Platón abandona Atenas y se instala en Megara, donde residía el filósofo Euclides que había fundado una escuela socrática en dicha ciudad. Posteriormente parece que realizó viajes por Egipto y estuvo en Cirene, (noticias ambas, aunque probables, difíciles de contrastar, no habiéndose referido Platón nunca a dichos viajes, por lo que también es probable que luego de una breve estancia en Megara regresara a Atenas ) yendo posteriormente a Italia en donde encontraría a Arquitas de Tarento, quien dirigía una sociedad pitagórica, y con quien trabó amistad.

Invitado a la corte de Dionisio I, en Siracusa, se hizo amigo de Dión, que era cuñado de Dionisio, y con quien concibió la idea de poner en marcha ciertas ideas políticas sobre el buen gobierno que requerían la colaboración de Dionisio. Al parecer, las condiciones de la corte no eran las mejores para emprender tales proyectos, ejerciendo Dionisio como tirano de Siracusa; irritado por la franqueza de Platón, según la tradición, le retuvo prisionero o lo hizo vender como esclavo en Egina, entonces enemiga de Atenas, siendo rescatado finalmente por un conciudadano que lo devolvió libre a Atenas.

Vista de la Acrópolis de AtenasUna vez en Atenas, en el año 388-387, fundó la Academia, nombre que recibió por hallarse cerca del santuario dedicado al héroe Academos, especie de “Universidad” en la que se estudiaban todo tipo de ciencias, como las matemáticas (de la importancia que concedía Platón a los estudios matemáticos da cuenta la leyenda que rezaba en el frontispicio de la Academia: “que nadie entre aquí que no sepa matemáticas”), la astronomía, o la física, además de los otros saberes filosóficos y, al parecer, con una organización similar a la de las escuelas pitagóricas, lo que pudo comportar un cierto carácter secreto, o mistérico, de algunas de las doctrinas allí enseñadas. La Academia continuará ininterrumpidamente su actividad a lo largo de los siglos, pasando por distintas fases ideológicas, hasta que Justiniano decrete su cierre en el año 529 de nuestra era.

En el año 369 emprende un segundo viaje a Siracusa, invitado por Dión, esta vez a la corte de Dionisio II, hijo de Dionisio I, con el objetivo de hacerse cargo de su educación; pero los resultados no fueron mejores que con su padre; tras algunas dificultades (al parecer estaba en situación de semi-prisión) consigue abandonar Siracusa y regresar a Atenas. También Dión tuvo que refugiarse en Atenas habiéndose enemistado con Dionisio I, donde continuará la amistad con Platón. Unos años después, en el 361, y a petición de Dionisio II, vuelve a realizar un tercer viaje a Siracusa, fracasando igual que en las ocasiones anteriores, y regresando a Atenas en el año 360 donde continuó sus actividades en la Academia, siendo ganado progresivamente por la decepción y el pesimismo, lo que se refleja en sus últimas obras, hasta su muerte en el año 348-347.